Situación Regional
En Colombia, resulta fundamental diferenciar dos tipos de contaminación derivados por la existencia y/o uso de minas antipersonal y municiones abandonar sin explotar.
De un lado, anterior a la firma y ratificación de la Convención de Ottawa, el Estado colombiano utilizó minas antipersonal de fabricación industrial para proteger bases militares de interés estratégico. La disposición de estos campos contaminados se caracteriza por ajustarse a los requerimientos de señalización determinados por la Convención de 1980 sobre ciertas armas convencionales que pueden considerarse excesivamente nocivas o de efectos indiscriminados (CAC), razón por la cual tal tipo de contaminación no constituye un riesgo manifiesto para las comunidades aledañas a las zonas.
De las 34 bases militares contaminadas con minas antipersonal en 2000, año de ratificación por parte del Estado Colombiano de la Convención de Ottawa, en el momento se ha certificado la limpieza de 10 bases, se encuentra en proceso de limpieza otras cuatro y, para 2010, la totalidad de bases militares habrán sido limpiadas en su totalidad. Hasta el momento, sólo se ha registrado un accidente dentro del proceso de Desminado Humanitario de dichas bases.
El segundo tipo de contaminación se deriva de la acción violenta de los Grupos Armados al Margen de la Ley (GAML). A diferencia del caso anterior, las áreas minadas por los GAML no existe un patrón de contaminación definido, carecen de señalización ajustada a la CAC, suelen utilizarse Artefactos Explosivos Improvisados y constituye una práctica vigente en detrimento de la legislación colombiana y el Derecho Público Internacional.
Por este conjunto de razones, éste tipo de contaminación representa un riesgo manifiesto para la población colombiana, por cuanto atenta de forma directa a Derechos fundamentales tales como la vida, la integridad física y la libertad de movilidad, al igual que constituye un grave obstáculo para el desarrollo socioeconómico, humano y sostenible de las comunidades aledañas. De hecho, el 63,4% de los municipios colombianos registran este tipo de contaminación, situación que ha derivado en la afectación de 7.500 colombianos durante el periodo Enero de 1990 y Agosto de 2008. Finalmente, cabe señalar el hecho que, de acuerdo con The Land Mine Report, Colombia ocupó el deshonroso primer lugar en materia de nuevas víctimas por estos artefactos durante 2005 y 2006 a nivel mundial.

